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Importante tarde de Ginés Marín en Olivenza

11/07/2021

Fuente: Mundotoro

Mereció salir en hombros Ginés Marín, a quien le correspondieron los toros más difíciles de un manejable encierro y al que la cicatería del palco le robó la merecida segunda oreja como premio a una meritoria e inteligente faena frente al descompuesto tercero y también la espada en el sexto, del que hubiera paseado otro trofeo de no pinchar.

Se gustó y gustó mucho en el templado recibo a la verónica Ginés Marín ante el tercero, más alto de hechuras que sus hermanos. Variedad en el quite del diestro. Muy vistoso y elegante. Quite providencial de Morante a Fernando Pérez, que se vio comprometido en un par. Echó la cara arriba el toro en banderillas. Gran inicio de faena a pies juntos, muy torero. Ginés Marín consiguió atemperar la descompuesta embestida del tercero logrando una enorme limpieza a base de temple, largura y ligazón, llevándolo siempre muy sometido. De excelente trazo media docena de naturales, larguísimos. Faena de dominio, para hacer en la media distancia por la condición del toro. Labor de gran mérito del extremeño. Gran exposición de Ginés en el final en unas bernadinas de escalofrío, de muchísimo mérito. Gran faena de Ginés Marín ante un geniudo toro de Cuvillo. Estoconazo. Oreja con fuerte petición de la segunda que el presidente de manera incomprensible no quiso conceder.

Templadísimos y elegantes lances a la verónica de Ginés Marín frente al sexto, otro toro de buenas hechuras y quizá el más entipado del encierro. Buen puyazo de Guillermo Marín. Quite por ajustadísimas chicuelinas abrochado con una gran media. Buenos pares de Rafael Viotti, de gran exposición el tercero. Aquerenciado y muy cerrado en tablas el toro en banderillas. Intentó darle celo Ginés Marín dejándole la muleta muy puesta en el inicio de faena, ante un toro que amenazaba con irse a tablas. Así, logró hacer romper hacia delante al tardo sexto, del que extrajo una notable serie con la derecha a base de dejarle la muleta muy puesta. Luego acortó la distancia y con la zurda el astado punteaba el engaño y después también soltaba la cara con la derecha. Se dio un arrimón metiéndose literalmente entre los pitones para poner todo lo que le faltó a su oponente. Mérito del extremeño, que de no pinchar hubiera paseado una oreja. 

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